Nada es lo que parece

Mi señora madre era la clásica mamá que la mayoría solemos tener, pero en lo particular para mi era la peor madre del mundo; de todo se quejaba: "Que Andrea tiende tú cama, recoge tú plato, levantate para ir a la escuela", un sin fin de quejas salían de su boca, siempre decía que todo era por mi bien, en varias ocasiones paso por mi mente matarla, que desapareciera de mi vida... Nunca imagine que aquel día llegara, solo lo decía jugando, jamás quise que mi madre muriera, maldigo la hora en que cruzo la calle.

 

Después de regresar de enterrarla, de saber que no contaba con nadie mas, y  que mis dos hermanos dependían de mi, ese día mi mundo cambio por completo. A mis quince años ya tenia la responsabilidad de traer alimento a mi casa, de pagar una renta y un sin fin de cosas más, ¿Quién me iba dar empleo a mi corta edad?, y lo peor, conseguir un  trabajo que me alcanzara para sustentar todo, me fui hacer lo primero que se me vino a la mente: ¡ROBAR!, pero era demasiado cobarde para hacerlo, las manos me sudaban , y un color amarillento aparecía en mi piel, así que decidí dar marcha atrás...  Hector mi vecino, me hablo sobre un bar de mala muerte en donde el trabaja de mesero,  le dije que yo necesitaba más que propinas, a lo que me respondió: las propinas serán centavos Andrea, después de que entres a trabajar ahí. Al ver que no tenia otra opción, tome la rotunda decisión de decirle que si.

 

Todas las noches antes de irme a trabajar, abrazo a mis hermanos con una fuerza inigualable, pidiendo regresar con bien al siguiente día, espero con ansias el día en que ya no tenga que venderme con estos hombres  asquerosos, y conseguir un empleo digno de lo que soy, mi nombre es  Andrea Ivan, tengo quince años, y soy hombre,  y si, me toco convertirme en una mujer mas para luchar por mi familia.

 

Valoremos día con día a las grandiosas mujeres que tenemos con nosotros: mamás, hermanas, amigas, abuelas, tías, aquellas que se rompen el alma por su familia, esas mujeres que toman el papel de padre y madre a la vez, que entregan su vida misma por nosotros, yo me convertí en madre, y me arrepiento de nunca haber valorado todo lo que mi madre hizo por mi cuando la tuve.

 

Este 8 de marzo  es el día internacional de la mujer, celebremos a todas las féminas del mundo, no solo en esta fecha, sino siempre,  puesto  que  nunca sabremos que día nos podemos convertir en una de ellas.

 

Te dejo el link de una pagina donde puedes encontrar más información sobre el día internacional de la mujer.

 

http://www.un.org/es/events/womensday/history.shtml

 

Cortes  Leslee. 

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